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jueves, 12 de junio de 2008

La concharrita viajera

ESTA MERA SOY YO

Una de las cosas que más me emocionan en la vida es viajar. Es más, lo debo hacer por prescripción médica y por el bien de otros, porque pasa que cuando caigo en la rutina tiendo a deprimirme y a ponerme de muy mal humor, y chingar al que se me deja. Así que lo mejor es que me aleje a tomar mi dosis de libertad y recreación.

(Léase lo siguiente con ritmo musical)
Que bonito es no hacer nada y después de no hacer nada, dormir o comer o pasear o ir a escuchar música o tomar o leer o caminar o besar o descansar o mirar o estirarse o platicar de la vida, de los hombres y las mujeres, o escuchar y compartir música o mirar o admirar edificios y monumentos o ir de compras o recibir un masaje o tomar y tomarse fotos o conocer a otros viajeros o tirarse en la playa al sol o correr en la playa o tomarse un café en una placita pública mientras cae la noche o platicar con los niños que venden sus artesanías o degustar nueva comida o ir a museos o ir a un concierto o (como no) making the love.

Me pasa que durante mis viajes no puedo ser una turista normal, supongo que por mi profesión, porque además de lo placentero siempre quiero ver, aprender, degustar y platicar más allá de lo bonito. Para empezar siempre armo paquetes. Pa que “valga la pena el viaje” (o para estirar mis siempre limitados recursos) busco matar unos 7 pájaros de un solo tiro. En este caso mi ruta fue Oaxaca-Huatulco-Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal de la Casas-Cruce fronterizo con Guatemala (una aventura por si solo)- Lago Atitlán- Antigua-Ciudad de Guatemala-Ciudad de México, todo mochila al hombro, más mi camarita de 2 pixeles que siempre se la rifa.

Por supuesto que ésta se saturo al tercer día. Y es que había tanto que ver, que capturar, que traer conmigo. Por ejemplo en Oaxaca, donde conviven maestros, indígenas, comerciantes, estudiantes, campesinos, turistas, buchones, todos en un ambiente de confrontación, de extremos, en un ambiente revolucionario y demandas sociales. Bajo el cinismo de un gobernador cruel, por decir lo menos.

Conocí el pueblo de San Cristóbal de las Casas en 1989, siendo estudiante del CCH. Nunca imaginé que se convertiría en una ciudad comercial y al servicio del turismo europeo. Fácil encuentras los mejores vinos del mundo, la comida asiática, israelita o italiana, clases de varios idiomas, y diversas actividades culturales en cine, música o circo. Eso sí, los indígenas siguen deambulando por las calles ofreciendo, casi regalando, sus artesanías. Las de Marcos y los zapatistas son de cajón.

A Guatemala estuve a punto de no ir por la Tormenta Arthur, pero pues Dios es bien chido conmigo y pese al pronóstico, me tocaron días sol. Ahí descubrí que la verdadera entrada al cielo, o al menos una de éstas, está por el Lago Atitlán. Qué maravilla, qué aire, qué cielo, qué nubes, qué bosques, qué sonidos, qué vista. Ya lo verán. Ah eso si, ahí me vieron la cara con un presunto dios maya que resultó ser una mamada. Ja, ni hablar, me la aplicaron.

A la ciudad de Antigua ya nomás fueron a llegar mis restos. Pero la lluvia cedió nomás para que en las pocas horas en estuve ahí pudiera admirarla y darme un quemón de lo que fueron otras épocas, esas épocas. Sus edificios son imponentes, pa variar, un chingo de iglesias. En los restaurantes la atención es muy gringa, según mi amigo el gringo, y según el chofer del Tuktuk que me llevó a conocer la ciudad, ahí ya no hay antiguenses, los dueños de las casonas son todos extranjeros porque ahi, “el que manda es el extranjero”.

Y lo más padre es que este placer se prolonga por inercia unos días más, y ese ya es gratis. Cuando volví “mexiquito”, mi ciudad me pareció tan linda, tan intersante. Pasa que la ves con ojo de viajero y te sorprendes con los detalles, las ofertas (no podía creer que las banquetas del Eje Lázaro Cárdenas estuvieran libres de ambulantes). Y regresé queriendo más que nunca mi casa, mi cama, mi familia, mis amigas, mi trabajo, mi forma de vivir y de ser. Mi Messenger.

Bueno ya. Aquí, mi primer día de vagancia.






Pues sí, resulta que tuve la suerte de que mi amiguito Scott gustara del folckore y la romería mexicana, así que lo primero que pidió al estar en la Ciudad de México fue ir la mismísima Merced a ver y oler la comida. Así que por ahí empezaron las vacaciones. Y sé que estas fotos serán un deleite para mis amigas y amigos que están en extranjia ¿que no?









Y como había que impresionar al güero, no podía faltar la visita al mirador de la Torre Latinoaméricana.



Bruja en mirador

Eso por el día. De noche, a escuchar buena música. Que tal una velada de jazz en el Zinco. Había una banda de argentinos. Se llaman Barra Vieja y están bien rifados. Altamente recomendables. Esi si, tocan y huelen como los verdaderos blusseros.



Pa empezar no estaba nada mal.




PD. Todas las fotos son mías excepto la primera y las del Zinco.

martes, 4 de marzo de 2008

Chilangelina, sólo hay una

Me uno a los honores a quien honor merece…



Que irónico que a la verdadera Chilangelina, la creadora, la justiciera, la haya plagiado un académico (Ignorante de las reglas mínimas de la honestidad, por lo que se ve).
Que en estos momentos la comunidad mexicana del DF, radicada en Los Ángeles, se haga llamar chilangelina, sin dar el debido crédito. Y peor aún, sin comprender siquiera lo que significa, lo que ella sintió y vibró cuando inventó el término, y que además le costó años de dedicación para posicionarlo en la red, y fuera de ella también.

Aquí la autora explica lo que significa ser Chilangelina

Resulta que en los quehaceres diarios de la comunidad mexicana en Los Angeles le quieren plagiar su nombre impune e irreverentemente. Pero nosotros, los blogueros del mundo unios no lo vamos a dejar. Vamos a dejar constancia de que esta Chilangelina, nacida en el DF, y educada en sus chilangas calles, percerdos, Metro y mercados, y por las aulas de la UAM Xochimilco, es la creadora de algo más que un término.

Es una chilanga que emigró a los Estados Unidos, y que lejos de intentar despojarse de su identidad, la mantiene y la alimenta con lo de allá. Quien lejos de menospreciar el país de donde proviene, lo reivindica todos los días con la calidad de su trabajo y de su persona.

Es curioso darse cuenta como casi todos los chilangos tenemos una beta migrante, un origen de otra tierra a través de los padres o los abuelos, quienes, al menos en mi caso, lejos de negar u olvidarse de “su tierra”, la hicieron extensiva a nosotros, hasta encariñarnos con ella.



Pero esta mexicana viviendo en Los Angeles, instalada en las comodidades que brinda el Tio Sam, no se duerme en sus laureles, ni se olvida de los suyos. Como buena chilanga se esfuerza todos lo días para dominar la situación según se requiera: comunicarse y leer en inglés y español, informarse de lo que pasa en México y en EU (para no perder el acontecer político de su país y el de su otro país también). Para estar a las vivas con lo que sucede a la comunidad mexicana, para que no les metan gol, allá y aquí, y para influir allá con lo de acá, y visceversa.


Y no sé si esto se deba a su condición de chilanga, pero además tiene el tiempo y el ánimo para corresponder y alimentar a sus amistades de acá, tan solidariamente como lo hace conmigo. Bendito messenger que me ha permitido tenerla del otro lado, contarle, mostrarle, llorarle, encabronarme, y como no, carcajearme con su gran sentido del humor.



Sí está canijo ser Chilangelina. Porque además, sabemos que el blog requiere un esfuerzo en tiempo, en intelecto, en desveladas y más. Y pues ahí está el rincón del recado para apenarnos a todos los aspirantes a blogueros. Nadie tan tan constante en su blog, activa comentadora y retroalimentadota de infinidad de sitios. Por eso Chilangelina...¡no cualquiera!



Y pues parece que el nombre Chilangelina como tal, no se puede registrar, debe ir acompañado por una obra o un producto a comercializar. Pero mientras la autora decide que paso hay que dar, por lo pronto yo aquí dejo constancia de la original Chilangelina. Y le pongo una definición:

Mujer consciente, con excelentes capacidades puestas al servicio de los demás, hermosa y de enorme calidad humana.

domingo, 10 de febrero de 2008

Preparen su cuota

El otro día por la Zaragoza, a la altura de Churubusco, este vendedor me sacó una carcajada...se las paso, a ver si surte el mismo efecto...






El muchacho salió listo pal negocio, pero penoso para la fama. No se dejó "retratar", pero pos este es el creativo. Dice que gracias a sus cartulinas le va muy bien... Ah claro, gracias a la mercadotecnia y a sus gorditas que están muy buenas...se las recomiendo...Zaragoza y Churubusco, Metro Aeropuerto, acuérdense cuando anden por ahí y preparen su cuota...ja.